la mar de mis sueños,
los despido no sin antes
echarlos de menos.
El lejano recuerdo es
un sueño perdido
que se mantiene a flote
en la débil madera de mi ser.
Mar ajena
a mis tormentas,
descansa plácidamente
en el ojo del huracán.
Perdido entre la mar de vidas
que tuve y nunca tendré,
sólo hay gaviotas,
sólo ellas me animan...
¿Llegaré a tierra alguna vez?
Vicens 2008
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