podría decir que el viento acariciaba
mis mejillas y despertaba mis sentidos...
nada más lejos de la verdad.
El viento me hinchaba a ostías y
hacía un frío de tres pares de cojones,
el cual no solo no despertaba mis sentidos,
sino que entumecia los pocos que me quedan.
Pero no todo ha sido de domingo ovejuno
no, que va...
había gente durmiendo en los cajeros
y el de renfe estaba empanao,
aunque no tanto como el cordón
blue que me comí esta tarde.
Sin café me quedé y ya no os digo,
sin copa y sin puro se quedó también mi amigo Rodrigo.
Golfo perreó y salió a pasear
domingo ovejuno que me da que pensar.
amantes, mártires del dolor y del placer
dos soñadores sin nada que perder,
perdidos entre sonetos y sábanas al amanecer.
Vicens (Albacete 08 febrero 2009)
Esta obra está bajo una
licencia de Creative Commons