- El extraño, depositó su alma en un espejo y empezó a recordar... quizás un sueño? quizás una realidad?
- La agridulce hiel del vértigo sentido no era nada comparada con el déjà vu que le estremecía la piel. Qué le pasaba? Acaso no había pagado ya suficiente por sus pecados? Por que aquél diablo de rubia melena no le dejaba seguir su destino? O acaso era el recuerdo lo que daba fuerzas a ese enigmático ser?
- El recuerdo, aquella gota de lluvia en el oceano que persitía en no desaparecer... que quería mantener su dulce sabor resistiéndose a formar parte de una vasta salinidad contaminada de olvido.
- Las imágenes del recuerdo embotado se tornaban hechos a su alrededor. El extraño antes vivía un sueño real, y en el no era desconocido, sino amado, querido y respetado. Su yin se complementaba con el yan de su amada y al revés. Los dos eran uno, y ese uno era el todo.
- De cada ojo del extraño salió una perla de dolor...
- Aparte de todo eso el extraño había sido un guerrero, del tiempo quizás, del sueño... tal vez. En el primero de sus largos viajes fue donde empezó el fin de su anterior yo. Sabía que por el camino ayudaría a gente, lo que desconocía era que perdería su propia identidad.