- La agridulce hiel del vértigo sentido no era nada comparada con el déjà vu que le estremecía la piel. Qué le pasaba? Acaso no había pagado ya suficiente por sus pecados? Por que aquél diablo de rubia melena no le dejaba seguir su destino? O acaso era el recuerdo lo que daba fuerzas a ese enigmático ser?
- El recuerdo, aquella gota de lluvia en el oceano que persitía en no desaparecer... que quería mantener su dulce sabor resistiéndose a formar parte de una vasta salinidad contaminada de olvido.
- Las imágenes del recuerdo embotado se tornaban hechos a su alrededor. El extraño antes vivía un sueño real, y en el no era desconocido, sino amado, querido y respetado. Su yin se complementaba con el yan de su amada y al revés. Los dos eran uno, y ese uno era el todo.
- De cada ojo del extraño salió una perla de dolor...
- Aparte de todo eso el extraño había sido un guerrero, del tiempo quizás, del sueño... tal vez. En el primero de sus largos viajes fue donde empezó el fin de su anterior yo. Sabía que por el camino ayudaría a gente, lo que desconocía era que perdería su propia identidad.
- Cuatro meses duró la aventura (aunque eso es otra historia). Cuatro meses en los que el tiempo y el espacio parecían tener sus propias normas ajenas al conocimiento humano. Durante la mayoría de ese tiempo, consiguió mantenerse al margen del olvido y el pecado, pero el cansancio, la desilusión, el deber y el tiempo consiguieron que el último mes fuese el fin.
- Al principio, las noticias de su amada estaban llenas de optimismo, el mismo que el reflejaba en sus misivas. Pero el tiempo y la distancia del ser querido hacían todo más difícil. Las cartas que Tarma le enviaba, hablaban del dolor de la separación, de la tristeza de la soledad y de la necesidad de su mitad. Las que el escribía pedían optimismo y paciencia. Poco a poco la situación se volvió insostenible, el dolor y la incomprensión afloraron entre ambos.
- Un día recibió la noticia de que su amada estaba enferma, el dolor de la soledad la había afectado tanto que su fé se había diluído en el pozo del recuerdo.
- El extraño supo que era culpa suya, que su amada había enfermado por su decisión de formar parte de aquel grupo de gente que había viajado a un país lejano a defenderlos de una incierta amenaza. Pero, por qué ella sentía que la tristeza y la soledad se apoderaban de su ser? Acaso, aunque no en la misma ciudad su amada tenía a su familia y amigos...? no lo entendía. Demasiado tiempo lejos, pero todavía quedaba un mes, debía ser fuerte por el y su amada
- El extraño por supuesto, se sentía solo, también triste, de su pais llegaban noticias intermitentes... la realidad del mundo en el que estaba lo absorvía. Empezó a creer que la enfermedad de Tarma era puro egoísmo, que no entendía por que él estaba ayudando a una gente que desconocía. Cuan equivocado estaba.
- De repente un día el mundo desapareció, su enferma bella dama le dijo que lo abandonaba, que no podía aguantar más sola, que la falta de noticias diarías la abrumaban, que sentía que el extraño, su yin, ya no era el hombre que antaño ella había conocido.
- El hombre cuya alma dentro del espejo le estaba recordando todo esto y más, se tambaleó... quien había sido dueño de su corazón y sus sueños, cayó al pozo del olvido. Entonces, se embriagó del licor de la infidelidad y se dejó arrastrar por el diablo de pelo rojo. A partir de ahí, el mundo se volvió gris oscuro y su alma en venta ya, supo que nadie la quería.
- La noticia del tropiezo del extraño no tardó en llegar a su amada que todavía no lo había abandonado. No se lo podía creer, era imposible..
- El regreso a casa no fue la bonita historia que todos cuentan. Estaba en casa, pero todavía no lo había asimilado, el fragor de la batalla persistía aún en su mente. Incapaz de mentir a su amada le contó la verdad, ella vió como todo perdía sentido y decidió volver a su hogar.
- El, ahogado en el sin perdón, se fue separando. Intentó suplicarle, decirle que no se fuera... pero eran solo intentos. Nudos en la garganta y el estómago, el dolor empezaba a ser un compañero de viaje.
- Una vez alguien dijo que recibes lo que das. El extraño supo que significaba eso. Había disfrutado del sueño de todo ser, amar y ser amado, sin condiciones, sin restricciones y lo había perdido todo por no saber comprender en su momento cual era la enfermedad que amenazó la salud de su entonces y por siempre amada. El proceso fue lento, pero descubrió que el origen de esa enfermedad era el amor que ella le procesaba, la desdicha de no estar los dos juntos exprimió su corazón y su ser.
- Ahora lo sabía, por que precisamente era esto lo que el sentía delante del espejo. Sobretodo desde que en la última carta recibida ella le decía que ya no podía esperar más por algo que no sucedía y que la vida seguía para los dos por diferentes caminos.
- Las dos perlas habían caído hacía rato ya, pero era incapaz de seguir llorando. Para qué? Ya había expulsado de su cuerpo el amor, las dos hermosas gotas habían dejado de existir.
- El extraño, miró al espejo y recogió los restos de su alma. El ser de dorada melena le dijo adiós con una leve sonrisa y se desvaneció.
- A partir de ese momento el extraño supo que ya no tenía alma, se la había llevado ese reflejo dorado del espejo y decidió lo que tenía que hacer. Seguiría su destino, aquel que no sabía a donde le guiaba, aquel que le prestaba su mano momentaneamente con socarrona sonrisa.
- El hombre delante del espejo asintió, perdió su nombre y condición social para ayudar a los demás. El futuro incierto se definía como un desierto de guerras, vuelos infinitos y soledad estremecedora. Lo aceptó, pagaría su pecado vagando por el mundo sin alma ni corazón, atendiendo a cuantas llamadas de socorro pudieran sorprenderle. Quizás un día, algún día... pueda recuperar su alma.
El extraño
Vicens (Albacete, 03 de abril 2007)

No hay comentarios:
Publicar un comentario