que te soñé,
incluso los que te
probé y amé.
Páginas en blanco
que ya no se escribirán,
anhelos abandonados entre sábanas
manchadas por el sudor de la traición.
y... sin embargo, se me olvidó
el sudor de tu amor y
el color de tu sonrisa
al verme llegar,
dejándome solo...
solo, con la vacía
tristeza de nuestros corazones
al dejarnos marchar.
Vicens (Jurbise-Bélgica agosto 2008)
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