Extraña canción de navidad,
Divina Comedia.
Llanto de un pecador
frustrado en paro.
Virginal síntesis
de lo pagano y moderno,
La gente ríe y llora,
miente mientras bendice
lo que no entiende.
Villancicos urbanos
recuerdan que aunque haya crisis
debemos consumir...
nos, en el infierno
de la falsedad e hipocresía
desplegamos visa y master cards
con sonrisas profilácticas.
Anacoretas perdidos
en casa,
muñecos de cera, plástico,
carne y hueso.
Vírgenes negras
lloran la caída,
las blancas lavan con perlán
restos de la burbuja imobiliaria
que estalló.
Existe una pequeña luz
llamada corazón,
lástima que no solo
sea un músculo
sino un minúsculo sentimiento.
Y aunque no viene a cuento
y todavía no es Navidad,
echo de menos Asturias
y mi bondad.
Vicens (Jurbise-Bélgica noviembre 2008)
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