solitario rincón
de una oscura taberna irlandesa Sueño...
Imagino que no
cuesta tanto estar junto a ti,
creo...
Que tu sonrisa
es sincera,
tu mirada lo confirma.
Perdido en Madrid
sin ganas de mí,
perdido en Madrid
con ganas de ti.
Me siento vacío,
ridículo como
un niño que intenta
por primera vez
montar en bicicleta.
La Guinness me observa
desde su cómodo rincón,
juega conmigo y
me incita a seguir este
burdo juego de palabras.
Van dos.
Perdido en Madrid
sin ganas de mí,
perdido en Madrid
sólo con ganas de ti.
Esperando tu llamada
me emociono ante la posibilidad
de oír tu voz,
entre cínica e irónica
a la vez que agradecida
y temblorosa.
Me quedo corto.
Espero la tercera.
suena el teléfono...
Mi sonrisa pícara
y triunfadora precede
al saludo.
Catorce minutos de loca
e intensa mirada
a través del móvil.
El insistente y amargo
sabor de mi Guinness
marca el final de tu llamada.
Van tres.
Perdido en Madrid
sin ganas de mí,
perdido en Madrid
definitivamente perdido
en ti.
*Escrito una fría y solitaria noche de invierno en Madrid. Dedicado a todo aquel/la que está lejos de esa persona tan especial aunque esté muy cerca, y sobretodo a mi pequeña musa primaveral del año de luces de 2002
Vicens 2002Esta obra está bajo una
licencia de Creative Commons
No hay comentarios:
Publicar un comentario